A veces, el mundo
A veces el mundo se detiene entre dos inspiraciones. Te quedas tendido sobre la cama y el tiempo pasa como en un documental acelerado sobre la bóveda celeste, con la Luna y las estrellas girando clavadas en un cristal verde oscuro. La sombra de tu cuerpo congelado se desliza marcando horas sin nombre. Al final se extingue la luz de las farolas y la calle se llena del ruido de la gente camino al trabajo y los camiones de reparto. Se hace de día.
Te levantas queriendo poder liberarte de la opresión en el pecho igual que cambias las sábanas: que todo lo que quede sea una lámina suave y fresca sobre la que tenderse. Y entonces si, dormir.

Jamais vu dijo
A veces sin más el mundo se para...
Y como me dijo alguien anoche, hay pocas cosas que sean imposibles.
Besos
25 Septiembre 2006 | 01:20 PM